Disfrutando de la fiesta de las luces

Los niños aprenden mientras se divierten

Por: Sharon W.B. 

    Enfrente de la piscina pequeña del Club Hebraica, se divisa un grandote Sevivón azul hecho de madera. Unos niños sentados atentos escuchando y viendo a un joven que cuenta una historia. Nos acercamos un poco más y lo escuchamos. Éste se encuentra vestido de forma inusual con una bata blanca y zapatos fuera de lo común.

    El joven, uno de los bajurim que trajo la Jabad Lubavitch de Venezuela, está disfrazado de Yehuda Macabí. Él les explica a los niños que la fe y los buenos actos como el dar Tzedaka, son de gran importancia para lograr triunfos en la vida. Asimismo les cuenta uno de los milagros de Janucá en el que los macabeos, siendo muy pocos, derrotaron a las multitudinarias tropas griegas.

    Mientras da su explicación, otro bajur disfrazado del Rey griego Antíoco llega a buscar pelea preguntándoles a los niños si sabían dónde estaba Yehuda Macabí. Los niños sorprendidos le dicen que no. El Rey ve que el Macabí está detrás del Sevivón y lo persigue emprendiendo una batalla en la que Antíoco tiene un arma blanca y Yehuda está desarmado, pero con su astucia y sus artes marciales logra vencer finalmente al Rey. Los niños aplauden, y son llevados por los bajurim adentro de Sevivón.

    Adentro hay otro bajur que tiene un aparato poco usual. Tiene unas aceitunas en una red y una Janucá a su lado. Él empieza a contarles a los niños acerca del otro de los milagros de Janucá: los judíos sólo tenían aceite de oliva para encender la Menora durante un día, pero ésta brillo por ocho días. Mientras los niños escuchan la historia, él va llamando a uno por uno para que lo ayuden a preparar aceite de oliva con las aceitunas y el aparato que tenía. Cuando terminan lo vierten en la Janucá y la encienden todos juntos.

    Esta actividad fue posible gracias a la Organización Jabad Lubavitch quien la realizó para los niños del preescolar y primaria del Colegio Hebraica Moral y Luces, Sinai y Or Jabad.